Si, por suerte o desgracia, se ha sido alguna vez consejero de una cooperativa de viviendas, conviene asegurarse de que el cargo ostentado en su día ya ha sido cancelado en el Registro de Cooperativas. Especialmente si se desconoce quién fue el sustituto en su cargo. La razón es advertir a cualquier tercero (acreedor) que las responsabilidades inherentes a dicho cargo han cesado.

Y es que dicha razón, con los tiempos que corren, es más que atendible: muchas cooperativas van a resultar insolventes y en lugar de gestionar el concurso de acreedores quedan abandonadas por la desidia de sus gestores o por la ignorancia de los socios dados de baja. Esto puede provocar situaciones muy desagradables, pues los acreedores de la Cooperativa que no hayan cobrado podrán intentar exigir responsabilidades a los consejeros que aparezcan en el Registro con cargo inscrito, en determinados casos.

El motivo de este post surge a raíz de un hecho que recientemente nos ha preocupado. Nos consta que el Registro de Cooperativas de la Comunidad de Madrid, por falta de medios o por la razón que sea, no está cerrando los libros de aquellas cooperativas que, desde hace tiempo, están inactivas,  por ejemplo aquellas que no presentan sus cuentas anuales durante años. Esta situación infringe el artº 61 del Reglamento de Organización y Funcionamiento del Registro de Cooperativas de Madrid (Decreto 177/2003 de 17 de Julio ). Si tras consultar al Registro,  uno encuentra su cargo inscrito debe tramitar con la mayor agilidad la inscripción de su cese.

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