La existencia de fisuras o grietas en el pavimento del garaje de las viviendas  puede obedecer a una deficiente ejecución del mismo y pueden generar ruidos inaceptables. Es habitual que el pavimento o solera se haga en dos fases:  una inicial (presolera) y otra al final, terminada la edificación.  Lo anterior, se debe a que sobre la presolera transitan vehículos de obra, encofrados o se acopian materiales, exponiéndola a posibles agresiones o daños que pueden ser rectificados antes de la entrega de las viviendas con una capa de acabado. Si esta presolera no se deja suficientemente limpia, antes de ejecutar sobre ella el pavimento de acabado, después con el tránsito de los coches,  es probable que se formen fisuras y grietas que acaben desanclando el pavimento de la presolera provocando fuertes ruidos a todos los vecinos. Estos ruidos, si superan los máximos legales permitidos según medición acústica, son daños que afectan a la habitabilidad del edificio y que prescribirían a los tres años desde que se pusieron de manifiesto, salvo que fueran continuados. La responsabilidad por los mismos es del promotor, no obstante, si necesitamos individualizar la responsabilidad en el constructor o la dirección facultativa (arquitecto o aparejador) deben estudiarse las actas de visita de obra que suelen estar en el Libro del Edificio. Una situación similar de ruidos en el garaje donde se responsabilizó a la Dirección Facultativa fue examinada por SAP nº 269/2014 de Castellón, Secc 3ª, nº recurso 346/2014, 16 de septiembre de 2014, FJ 2º.